En internet como en la vida misma, siempre estamos aprendiendo, y aquello de no volver a caer o a tropezar con la misma piedra no sirve. Se puede retardar, pero desde luego, todo vuelve a repetirse y a poco que te descuides, tropiezas con la misma piedra, aunque ya se haya convertido en caolín por causa del tiempo y la erosión.
Lo de la pertenencia al "grupo", de las sociedades virtuales y el comportamiento del individuo a lo largo de la estancia en el mismo, evoluciona de la misma forma casi en todas estas sociedades o comunidades, ya sea mediante una web o a través del moderno teléfono móvil y sus sistemas y programas varios de agrupar gente sin más criterio que un número de teléfono como requisito de entrada: en principio el llenar la soledad de cada cual hace primordial y único objetivo el relacionarse a toda costa y se acepta del prójimo todo sin llegar a plantearse afinidades ni aficiones: tan sólo agradecemos su mera presencia para llenar el vacío que otras personas dejaron con su marcha.
Tras un tiempo, más o menos breve, se empieza a seleccionar dentro del grupo un pequeño subgrupo con el que mejor nos adaptamos o creemos llevarnos mejor, eliminando así a un buen número de individuos que antes no nos molestaban.
Al cabo de diversos procesos selectivos y ya formados subgrupos dentro del grupo principal, (contando las bajas causadas por los que no pasaron el filtro finalmente de la mayoría y se fueron quedando aislados y/o ninguneados por la mayoría), empiezan las luchas internas de poder, de protagonismo o liderazgo: como se quiera llamar. No hay una regla escrita ni se oposita abiertamente, pero existe: sin duda.
Llegado al punto que determinados elementos del grupo se erigen como lideres del grupo en alguna faceta o campo, sus máscaras suelen caer, y sus poses amables con el resto para franquearse su simpatía, ya no es necesaria, puesto que ya tienen lo que anhelaban y no tienen porqué andar eternamente en campaña electoral: ahora exponen su criterio a voces y hacen valer la autoridad, mucha o poca, que los demás implícita o explícitamente le otorgaron para administrar su "justicia" e imponer criterios a la hora de cómo debe desarrollarse la política del grupo a la hora de organizar cualquier actividad, e incluso normas de comportamiento interno en el espacio tanto virtual como real dispongan.