No me consuela saber que no soy la única que se equivoca, pero tampoco me reconforta estar de paño de lágrimas de alguien que cae una y otra vez, y tu hablas y hablas, intentas ayudar, y caes una y otra vez: en saco roto, (normal).
Que verdad que nadie aprende por cabeza ajena, ni siquiera aprende de sus propios errores. Como no soy la más indicada, y por mucho que quiera disociar mis cosas de las del resto, al final cada historia confluye en el mismo punto: somos gilipollas y nos toman el pelo por muchas precauciones que tomemos con los tíos en particular y con gentucilla varia en general, pues eso: no podemos tampoco apretar mucho las tuercas a nadie, antes de hacernos una buena ITV a nosotros mismos, en el plano mental y espiritual, dejando el físico, aunque bien pensado, tampoco estaría mal pasar por el taller médico a una revisión rutinaria, y alguna específica en el fisioterapeuta, que hay zonas que lo reclaman a gritos ya desde hace muchos meses.
Ahora se lleva mucho eso del Karma. Algo que viene a decir que la vida te devuelve lo que uno da o transmite, tanto positivo como negativo, así uno debe paga el mal Karma con bueno, para tener una vida emocional plena y en equilibrio para que las malas energías generadas en el pasado, no oscurezcan tu futuro.
Como en todo refrán, chascarrillo e incluso pensamiento de estos "profundos", supongo está la "contra teoría", o la teoría que te dice todo lo contrario también como dogma de fé, así que uno decide siempre hacer lo que le viene en gana claro, si nadie se aclara ni parece existir consenso en nada, uno al fin quiere equivocarse por sí mismo, no por culpar a Karmas, Confucios, ni Pablos Coelhos cuyas palabras adopatamos y repetimos como oraciones curativas para el alma, confiando nuestra vida se transforme en un remanso de paz, luz y amor infinito.
"No culpes al Karma de lo que te ocurre por gilipollas", es el título de un libro, que viene a resumir y echar por tierra todas las teorías "karmentísticas" del momento, y ratifica un poco lo que vengo a decir yo: que las que somos tontas y no damos ni una, no aprendemos ni a golpes ni a besos, sencillamente nos toman la vuelta y ya puedes tirar por donde tires, te pilla el toro.
Amen.
Que verdad que nadie aprende por cabeza ajena, ni siquiera aprende de sus propios errores. Como no soy la más indicada, y por mucho que quiera disociar mis cosas de las del resto, al final cada historia confluye en el mismo punto: somos gilipollas y nos toman el pelo por muchas precauciones que tomemos con los tíos en particular y con gentucilla varia en general, pues eso: no podemos tampoco apretar mucho las tuercas a nadie, antes de hacernos una buena ITV a nosotros mismos, en el plano mental y espiritual, dejando el físico, aunque bien pensado, tampoco estaría mal pasar por el taller médico a una revisión rutinaria, y alguna específica en el fisioterapeuta, que hay zonas que lo reclaman a gritos ya desde hace muchos meses.
Ahora se lleva mucho eso del Karma. Algo que viene a decir que la vida te devuelve lo que uno da o transmite, tanto positivo como negativo, así uno debe paga el mal Karma con bueno, para tener una vida emocional plena y en equilibrio para que las malas energías generadas en el pasado, no oscurezcan tu futuro.
Como en todo refrán, chascarrillo e incluso pensamiento de estos "profundos", supongo está la "contra teoría", o la teoría que te dice todo lo contrario también como dogma de fé, así que uno decide siempre hacer lo que le viene en gana claro, si nadie se aclara ni parece existir consenso en nada, uno al fin quiere equivocarse por sí mismo, no por culpar a Karmas, Confucios, ni Pablos Coelhos cuyas palabras adopatamos y repetimos como oraciones curativas para el alma, confiando nuestra vida se transforme en un remanso de paz, luz y amor infinito.
"No culpes al Karma de lo que te ocurre por gilipollas", es el título de un libro, que viene a resumir y echar por tierra todas las teorías "karmentísticas" del momento, y ratifica un poco lo que vengo a decir yo: que las que somos tontas y no damos ni una, no aprendemos ni a golpes ni a besos, sencillamente nos toman la vuelta y ya puedes tirar por donde tires, te pilla el toro.
Amen.