En medio de tribulaciones y pensamientos varios, llega el día de mi Onomástica y muchos amigos y conocidos, (que no son lo mismo), me llaman, felicitan por varios medios y canales y entre todas una que destaco porque es especialmente oportuna e inesperada. No sé si la telepatía existe, pero voy a tener que creer que sí, porque llevo unos días rememorando cosas, y al mismo tiempo los protagonistas, directos o indirectos, se manifiestan de alguna forma en mi vida.
Hace poco, escasamente un par de meses creo recordar, en éste mismo Blog, mencionaba a un tal Manu, que nunca leería esto ni me identificaría en caso de llegar hasta aquí, y resulta que tras unos cinco años más o menos que no había usado su teléfono móvil para hablar conmigo, sino que la relación ha sido vía internet y redes sociales como Facebook, recibo un whatsaap de un número no almacenado en mi agenda telefónica actual, felicitándome. Como no tenía foto, me lo puso difícil, pero intenté identificar de alguna manera su avatar con algún rasgo que le relacionase con alguna amistad mía, así que me aventuré y solté: Gracias Juan. La respuesta no se hizo esperar y entre carcajadas dijo no ser Juan sino él mismo.
No sé si me quedé más sorprendida que emocionada o más estupefacta que boquiabierta: cinco años o seis desde que me felicitó unas navidades por última vez y porque había sufrido una pérdida importante y supongo consideró necesitaba un extra de apoyo, (he de recordar que no es un amigo de la infancia, sino alguien cuya relación nace en un foro de opinión, intercambiamos post casi a diario en el Foro, por privado alguno, Messenger, y punto pelota, jamás nos hemos visto personalmente, y toda la información gráfica de familia y de nosotros mismos ha sido por fotografías tanto en mails como ahora en Facebook o Whatssapp).
Me siento bien, porque aunque un@ sepa en esta vida quien es y con que intención va por la misma, a veces la gente te hace dudar si estás en el buen camino, cuando recibes un rechazo gratuito, alegando una coherencia y unas razones que tú sinceramente cuestionas inmediatamente, pues no le ves lógica, por mucho que empatices o lo intentes, y trates de ser asertivo hasta límites extremos: no hay coherencia entre lo que piden y lo que ofrecen moralmente hablando: en ningún aspecto, ni ético ni estético, así que alguien que durante años te siga conservando y teniendo en estima sin haberse sentido defraudado por nada de lo que hayas podido decir u opinar, que es por lo mismo que en otros casos te lapidan, me produce algo de tranquilidad, pero claro, también pienso que tengo yo la culpa por meter en el mismo saco a gente con dos dedos de frente y a otra que pierde la compostura después de tan solo pisar un tapón o chapita del bote de refresco habitual.
No es lo mismo, como cantaba Alejando Sanz....aunque todo árbol sea madera, el alcornoque nunca llegará a ser Ébano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario