lunes, 14 de septiembre de 2015

NO PUEDO CON LA VIDA, SOBRE TODO LA AJENA.

Pues eso, que si no puedo a veces con la mía, imagina con la de los demás. Intento apoyar y ayudar dentro de mis posibilidades, pero como siempre acabo con la sensación que me toman el pelo en alguno o varios momentos de la "película". No es la primera vez que ocurre y supongo no será la última. Me quedo con la satisfacción de hacer lo que creo correcto, y dirigido a unas personitas que seguro recibieron directa y de buena gana esa ayudita doméstica, pero en el mar de necesidades varias que esa familia precisa a diario, es como una gotita de agua que se diluye y ya ni se recuerda.


Cuando los adultos que deben administrar todo no tienen la capacidad de hacerlo medianamente bien y constantemente malgastan los pocos recursos de los  que disponen de forma irresponsable e incluso negligente me atrevería, todo esfuerzo que terceros hacen en despojarse de algo para que puedan paliar en algo su situación es en vano... pero como digo: saco algo positivo, aunque sea mínimo y casi tiro la toalla en proyectos personales que no tienen mucho futuro a juzgar por actuaciones presentes.


Como la frase : No pretendas cambiar nada, repitiendo siempre las mismas acciones. Pues eso mismo, si los demás no cambian el "modus operandi", la ayuda, tampoco puede ser efectiva si no se destina o se administra de forma diferente.

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